sábado, 10 de abril de 2010

Las dudas de un profesor

No suelo hablar de mi oficio. Normalmente me gusta más explayarme sobre otros temas que me interesan. Pero a veces, después de clase, uno regresa a casa con desazón, preguntándose si está haciendo lo correcto. Es una situación incómoda y difícil, por ejemplo, cuando un grupo de alumnos revienta la clase... pero peor es que el resto de la clase, alumnos que desean aprender y punto, se quejen por nuestra inacción, la de los profesores. Y tienen razón. La única justificación es que si los alumnos supieran lo limitados que son nuestros recursos para desembarazarnos de esos antialumnos que tanto abundan, nos comprenderían un poco mejor. Desgraciadamente, muchas veces, muy habitualmente, el profesor, preso de la frustración, la toma con toda la clase en vez de empapelar a los alumnos culpables del mal ambiente. Esto se ha hecho siempre y se seguirá haciendo, y yo no soy una excepción, pero yo, especialmente este año, me he resistido a hacerlo. He intentado tirar de la gente que quiere aprobar, obviando a los antialumnos, he dado muchas oportunidades (creo), y lo único malo de esto es que también los antialumnos se han aprovechado de estas oportunidades. Pero si sirve para que acaben saliendo a flote los que tienen más problemas y tienen interés, bienvenido sea y que les aproveche.
La verdad es que este oficio te tiene que gustar mucho si quieres seguir en él. A mí me gusta. Sólo echo de menos otro alumnado, el de los 80 y 90, cuando podía contar anécdotas, extenderme sobre temas que yo estimaba interesantes, y la gente, incluso los peores alumnos, se callaba y atendía, e incluso me preguntaba cómo podían saber más sobre aquello. Eso ya casi nunca me ocurre, acaso porque las generaciones actuales consideran que saben tanto como el profesor, o, incluso, que ya lo saben todo: el colmo fue hace dos semanas, cuando una alumna de 1ESO me cuestionó que existiese el uso del presente continuo como futuro en inglés ¡porque ella nunca lo había oído! ¡Con doce años creía saberlo ya todo! Pero no sé de qué me extraño: el año pasado un alumno de 2ESO afirmó saber mucho más inglés que yo, lo cual puede ser cierto, por supuesto, pero, sinceramente, no es muy común, aunque sólo sea porque llevo cuarenta años estudiando inglés. En fin... Yo he puesto la línea divisoria del cambio generacional en la irrupción de internet: algo sucedió en ese punto, y no puedo explicarme qué. Tal vez sea que ese potencial acceso a toda la información del mundo hace creer al alumnado que los profes somos prescindibles. No sé...
Pero por lo menos esta pasada semana hubo un momento mágico, al menos para mí. Por primera vez en el curso creo que todo el alumnado de la clase en que habitan los antialumnos (repito: CREO) me prestó atención unánime cuando comenté sobre el origen de la expresión "cruzar el Rubicón". Repito, al menos eso creo: a lo mejor lo mío es "wishful thinking", como dicen los ingleses, es decir, confundir deseo con realidad. Esos momentos que antes eran tan habituales en mis clases, esa arma que tenía para enganchar a mi alumnado, ese deseo que tenía de que se interesaran por más cosas que el inglés que yo imparto, parece ahora tan anticuada como un fusil máuser. No sé por qué hablo de esto. Será que se aproxima el fin de curso y vuelven a surgir las dudas de siempre: ¿Aprenden conmigo? ¿Soy justo? ¿Es útil lo que hago? Y así será siempre igual todos los años, toda la vida con estas mismas preguntas, hasta que me jubile a los 67 años, en 2029, tras 44 años de docencia. Qué envidia me dan los profesores que no dudan, que creen que lo que ellos imparten, que sus métodos, que sus calificaciones están regidos por una especie de ley divina.

3 comentarios:

Jane Doe dijo...

Cruzar el Rubicon, que sea lo que dios quiera. Roma a la guerra civil.

En el fondo no somos tan mala clase, ¿no? Debería dejar de engañarme...


Pero otra cosa, ya que estoy. Esa cancion era dificil de entender, yo sigo con mi propuesta de Walk in the sun, que es acústica, solo guitarra y voz. Preciosa *-*

Mejor lo dejo, que me pierdo xD
Lo dicho, somos mala clase pero con buenos momentos.

Anónimo dijo...

¿Aprenden conmigo? ¿Soy justo? ¿Es útil lo que hago?

Como dice Windows: si a todo.

Los profesores no sois los únicos que lamentáis tener malas generaciones, creeme. Por lo menos tienes cada año la oportunidad de que te toque un alumnado decente. Yo llevo 6 años con la misma chusma, y es una jodienda cuando quieres aprender y los demás no te dejan.

¿He dicho que quiero aprender? Mierda, me hago mayor

PFF

Anónimo dijo...

Voy a empezar por presentarme de una manera un poco rudimentaria:
Me llamo Julián y estoy en tercero de ESO,pero, desgraciadamente,no en tu instituto.
Quería decirte que me gustan mucho tus entradas, especialmente las críticas con el gobierno o la Iglesia, y muy especialmetne las que hablan de música.
Concretamente esta me gusta porque nunca había tenido tan clara la opinión de un profesor, ya sé que no todos piensan igual que tú, pero realmente te preocupas.

Yo me considero uno de esos alumnos que estaría interesado por el significado de la expresión "cruzar el Rubicón" y estoy seguro de que me encantarían tus clases, tienes un gusto genial y además me han dicho que pones juegos en los que mandas adivinar la canción que suena, sin duda genial.

Un último comentario acerca de tu lista de la 20 canciones: no consideró Road Trippin' de las mejores de los Peppers, pero reconozco que también me llamó la atención cuando la escuché la primera vez, aunque jamás me imaginé tocandola en la playa con unos amigos jajajajaja.