

lunes, 31 de mayo de 2010
Carta breve a Ramo

miércoles, 26 de mayo de 2010
El chalet

Esta fue la casa de los encuentros, la casa del jolgorio, el vino, las canciones, la casa del verano, de la libertad. Durante mi niñez sobrevivía precariamente durante el curso, siempre a la espera de la casa de la playa, siempre aguardando los veranos largos, no siempre tórridos, siempre excitantes, aquella llegada al tomar la curva, ver a unos niños campamenteros haciendo guardia en el campamento Paco Leis de la OJE, ahora Albergue Xuvenil de la Xunta, ver las contras rojas de la casa, el poche de piedra, correr a los pinos de atrás, aspirar aquellos olores potentes a vegetación, y correr a la playa, la playa de todos los años, de toda la vida.
Armstrong


lunes, 24 de mayo de 2010
El mes más cruel


domingo, 23 de mayo de 2010
¿De qué se ríen?


viernes, 21 de mayo de 2010
Cambios de imagen
jueves, 20 de mayo de 2010
Son of Sam, breve historia de un asesino en serie

martes, 18 de mayo de 2010
El fin según David Monteagudo

lunes, 17 de mayo de 2010
Dos versiones de canciones de los 80


viernes, 14 de mayo de 2010
Un puñado de amor de Antony

http://www.youtube.com/watch?v=CImsEJHYyv4
¿Significa algo "Escalera al Cielo"?

5%
miércoles, 12 de mayo de 2010
Despedida de una nueva promoción
lunes, 10 de mayo de 2010
Recordando a Violent Femmes

domingo, 9 de mayo de 2010
Un relato antiquísimo

Hay un relato perteneciente a Las 1.001 Noches que trata sobre la inevitabilidad de la muerte. Hay diversas versiones de este mismo relato, cada una con un origen y un destino del protagonista diferentes, pero básicamente no varían demasiado. Este es el relato, titulado
EL ÁRABE Y LA MUERTE
Había una vez un rico califa en Bagdad que era muy famoso por su sabiduría y su bondad. Un día, el califa envió a su sirviente Abdul al mercado a comprar comida. Mientras Abdul estaba mirando por los puestos del mercado, de repente sintió un escalofrío. Notó que alguien estaba detrás de él. Se volvió y vio un hombre alto vestido de negro. No pudo ver la cara del aquel hombre porque la tenía cubierta por una tela, pero sí sus fríos ojos. El hombre le estaba mirando fijamente y Abdul comenzó a temblar.
—¿Quién eres? ¿Qué quieres? -preguntó Abdul.
El hombre de negro no respondió.
—¿Cómo te llamas? -le interrogó nerviosamente, de nuevo, Abdul.
—Yo soy… la Muerte -le respondió el extraño secamente, y se fue.
Abdul dejó caer la cesta de la compra, se dirigió corriendo al palacio y entró deprisa y corriendo en la habitación del califa.
—Lo siento, señor. Tengo que dejar Bagdad inmediatamente -dijo Abdul.
—¿Por qué? ¿Qué ha sucedido? -preguntó el califa.
—Acabo de encontrarme con la Muerte en el mercado -replicó Abdul.
—¿Estás seguro? -le interpeló el califa.
— Sí, completamente seguro. Estaba vestido de negro y me miró fijamente. Voy a ir a la casa de mi padre en Samarra. Si voy ahora mismo, estaré allí antes de la puesta del sol - dijo Abdul.
El califa notó que Abdul estaba aterrorizado y le dio permiso para ir a Samarra.
El califa estaba perplejo y no entendía nada de aquel asunto, pero, como tenía mucho cariño a Abdul, se enfureció mucho porque su criado había sido atemorizado por el extraño del mercado. Entonces decidió ir allí a investigar aquel oscuro asunto. Después de un rato, el califa encontró al hombre de negro y le increpó:
—¿Por qué atemorizaste a mi sirviente?
—¿Quién es vuestro sirviente? -le respondió el extraño.
—Su nombre es Abdul -contestó el califa.
—Yo no quería atemorizarle. Estaba sorprendido de verle en Bagdad - replicó la Muerte.
—¿Por qué estabas sorprendido? -preguntó el califa.
—Estaba sorprendido porque esta noche tengo una cita con él en Samarra.
viernes, 7 de mayo de 2010
Atrapa a un ladrón (2)
Cosas que nunca sabré ni haré
Ser o estar
miércoles, 5 de mayo de 2010
Nuevas marcas de coches

lunes, 3 de mayo de 2010
La restitución de Héctor Abad



El mejor gol, la mejor narración
